Por: Fabiola Murguía-Flores
¿Sabías que los salmones pueden reconocer el olor del lugar donde nacieron?, así es, es un sentido casi único en los peces y estos pueden saber exactamente el río en donde nacieron. Aún después de años de vivir en el océano, pueden viajar cientos de kilómetros hasta el lugar de su nacimiento ¡y todo por su increíble olfato!
Los salmones son criaturas extraordinarias y también muy sabrosas. Y aunque el salmón que encuentras en el super proviene de granjas de salmón donde son criados para su consumo, aún existen varias poblaciones silvestres de este pez en ríos y mares de América del Norte, Europa y Asia. Y, aunque uno podría pensar que viven muy felices, no es así. Un problema que se ha detectado recientemente es la contaminación de su hábitat, principalmente por los desechos de aguas residuales humanas y con ellas todos los fármacos y substancias que consumimos. Por esta razón, un grupo de científicos a cargo de Jack A. Brand del departamento de vida silvestre de la Universidad de Suecia, quisieron investigar el efecto de la cocaína y sus residuos en la conducta de los salmones silvestres del lago Vättern en Suecia.
Así como lo lees, cocaína. Y es que su consumo en la población humana ha aumentado en un 20% en la última década. Actualmente alrededor de 192 millones de personas consumen esta droga. La historia, es que tanto los residuos de su elaboración, como la cocaína y los desperdicios que resultan por pasar por el tracto urinario (una sustancia llamada Benzoilecgonina), llegan a los ambientes acuáticos, como ríos, lagos y hasta el océano. Como te imaginarás, se está volviendo cada vez más común encontrar sus residuos en los cuerpos de agua.
Por eso existen muchos trabajos que han estudiado el efecto de esta sustancia en diferentes animales, pero todos bajo condiciones de laboratorio. Por ejemplo, se encontró que, en experimentos con Anguilas, se veía un aumento en la dopamina cerebral. En otro experimento con Daphnia magna – tal vez la conozcas mejor como artemia- se encontró que pequeñas dosis de cocaína aumentaba su estrés oxidativo – que es un desgaste de las células causado por un exceso de radicales libres que dañan sus componentes, un poco como el óxido que corroe el metal-. También se ha encontrado que los cangrejos de pantano expuestos a esta sustancia, aumenta su conducta temeraria y los hace tomar riesgos innecesarios.
El estudio de Jack y sus colegas es el primero que investiga el efecto en la conducta de animales silvestres en su hábitat, el lago natural Vättern. Usaron salmones del Atlántico (Salmo salar), de dos años, a los cuales se les implanto un dispositivo de liberación lenta, que les suministraba la sustancia Benzoilecgonina – ¿recuerdas? la sustancia que se excreta por el pipi si se consume cocaína-. Observaron que los salmones expuestos aumentaron su desplazamiento semanal, ósea que nadaban casi el doble de distancia más lejos por semana. También observaron que los peces expuestos a esta sustancia se dispersaron hasta 12.3 km más lejos que sus congéneres limpios (no expuestos), un tremendo desgaste para sus cuerpos, que hizo que muchos de ellos se murieran en el camino. Estos resultados ponen en evidencia el riesgo que corren las poblaciones de salmones expuestas a la cocaína y sus derivados, ya que puede afectar el uso de su hábitat, las interacciones tróficas y sobre todo los patrones de dispersión de las poblaciones.

En este caso, la evolución no anticipó que el extraordinario sentido del olfato de los salmones, podría volverse en su contra en un mundo alterado por la contaminación. Hoy, señales químicas que antes guiaban su regreso a casa pueden estar también conduciéndolos hacia ambientes degradados.
Referencias
Brand, J. A., Palm, D., Cerveny, D., Michelangeli, M., Bose, A. P., McCallum, E. S., … & Bertram, M. G. (2026). Cocaine pollution alters the movement and space use of Atlantic salmon (Salmo salar) in a large natural lake. Current Biology, 36(8), 2018-2027.